No es fácil hablar sobre sexo, drogas, pandillas y violencia con nuestros adolescentes. Pero es un deber. Aquí hay algunos consejos y sugerencias para hablar con los adolescentes sobre los problemas muy reales que enfrentan.

ELECCIÓN DEL MOMENTO OPORTUNO ES TODO

Sepa que los adolescentes nos sorprenderán cuando decidan hacer preguntas sobre sexo u otros temas «difíciles». Resista el impulso de huir. Trate de decir: «Me alegro de que hayas venido a mí con esa pregunta». Esto nos da tiempo para pensar en una respuesta y les permitirá a los adolescentes saber que pueden pedir consejo a los padres. Es importante responder la pregunta de inmediato, en lugar de desanimar a un adolescente diciendo algo como: «¡Eres demasiado joven para saberlo!» Lo más probable es que el tema ya haya surgido en la escuela y ya están recibiendo «consejos» de sus amigos. Cuando los adolescentes hacen preguntas, mírelo como una oportunidad para ayudarlos a aprender, compartiendo nuestros pensamientos.

LA PRÁCTICA HACE AL MAESTRO

Como padres, la anticipación es nuestro mejor amigo. Anticipe las preguntas que los adolescentes puedan tener sobre sexo, drogas o alcohol. Luego, piense en sus respuestas con anticipación. ¿Qué decir? Es diferente para cada familia, pero acostumbrése con las preguntas y comportamientos típicos que ocurren durante la adolescencia. Investigue un poco las páginas web populares para adolescentes para descubrir lo que está de moda en su mundo.

¿HACE CALOR AQUÍ?

Si se siente avergonzado o incómodo por una pregunta que le hace su hijo, dígalo. Reconocer su propia vergüenza le permite a su hijo reconocer el suyo, y puede hacer que todos se sientan un poco menos incómodos. También está bien que los padres establezcan límites. Por ejemplo, no tiene que dar respuestas específicas sobre sus propios comportamientos cuando era adolescente.

ATENERSE A LO BÁSICO

Los adolescentes conocen cientos de nombres para varias partes del cuerpo que nos harían sonrojar. No debemos tratar de ser geniales usando estos términos «modernos» cuando hablamos con adolescentes sobre temas difíciles. No funcionará. Aténgase a una terminología específica y correcta que todos entiendan.

INICIAR LA CONVERSACIÓN

Cuando nuestros hijos eran pequeños, no esperamos hasta que nos preguntaron si debían mirar a ambos lados antes de cruzar una calle concurrida. Nosotros les enseñamos. Ahora es nuestro trabajo enseñar a los adolescentes cómo llegar a la edad adulta y educarlos sobre los posibles riesgos: sexo, drogas, perfil racial y más. Decida qué es importante que sepan sus adolescentes y luego enséñeles temprano y con frecuencia. Use los eventos cotidianos que ocurren naturalmente para iniciar conversaciones con los adolescentes sobre temas difíciles. Por ejemplo, los libros, los artículos de noticias y los programas de televisión pueden ser útiles  para comenzar la discusión.

ESTAR ATENTO A SIGNIFICADO OCULTO

Tenga en cuenta la «pregunta detrás de la pregunta». Por ejemplo, una pregunta como «¿Esto se ve bien?» suele ser el primer intento de un adolescente para tratar de resolver un problema específico, como sentirse «normal».

Mantenga su radar en alto y confíe en sus instintos: si siente que su hijo adolescente está lidiando con un problema mayor, probablemente tenga razón.

SER CLARO SOBRE SUS VALORES

Esto no significa «juzgar». Los adolescentes (aunque protestarán) quieren y deben conocer los valores de su familia en torno a cuestiones sexuales, consumo de alcohol, citas, etc. También deben saber que se respetan sus opiniones y sentimientos.

INVESTIGAR LAS FUENTES

Sepa lo que se enseña sobre los problemas de los adolescentes en sus escuelas, iglesias, templos y grupos de jóvenes, y use esta información como una forma de hablar con los adolescentes sobre los valores de su familia. ¿Están conversando los temas como sexualidad, uso de drogas y alcohol? ¿Están hablando de depresión, perfil racial o violencia de pandillas en estos programas? Si no, debe llenar los espacios como mejor le parezca.

ACTUAR YA

Mejor demasiado pronto que demasiado tarde. Hablar con los adolescentes sobre temas difíciles de una manera abierta, honesta y amorosa no debería causar miedo, ni conducir a la experimentación entre los adolescentes. Los adolescentes están escuchando sobre sexo, drogas y violencia en todas partes. Merecen escucharlo de nosotros.

Adaptado de: «Los niños necesitan saber», Educación sexual familiar, Eugene, OR, y «¿Ahora qué hago?» Por Robert Selverstone, Ph.D.

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